Tres preguntas antes de que tu hijo use ChatGPT
Antes de decir sí o no, hazle tres preguntas. No te dan una respuesta — te dan algo mejor.
Tu hijo te pregunta si puede usar ChatGPT para la tarea. Antes de decir sí o no, hazle tres preguntas.
Uno: ¿qué intenta enseñarte la tarea?
A veces la respuesta es “leer el libro.” En ese caso, ChatGPT sabotea el objetivo. A veces la respuesta es “escribir un ensayo claro de cinco párrafos.” En ese caso, ChatGPT puede ser una herramienta útil para aprender. La misma tarea en colegios distintos significa cosas distintas. Que sea tu hijo quien lo distinga.
Dos: ¿sabes cuándo se equivoca?
ChatGPT inventa cosas. Con seguridad. Nombres de libros que no existen, citas que nadie dijo, fechas con décadas de diferencia. Antes de usarlo para hechos, tu hijo necesita saber que eso es normal. Muéstrale un ejemplo. Que le pregunte sobre algo que ya domina — un jugador favorito, un videojuego, su propio colegio — y que cuente los errores.
Tres: ¿lo estás usando para pensar, o para evitar pensar?
Esta es la importante. Hay una versión de usar IA que hace tu cerebro más fuerte — probar tus ideas contra ella, pedirle que te lleve la contraria, usarla como compañera de pensamiento. Hay otra versión que lo hace más débil. En el momento, las dos se sienten igual.
Las tres preguntas no te dan un sí o un no. Te dan algo mejor: una conversación donde tu hijo es quien descubre para qué sirve la IA. Esa conversación es la habilidad real. Si usa ChatGPT hoy es una nota al pie.